miércoles, 9 de marzo de 2016

Madame Bovary un misterio.

        

           ¿Estaría Madame Bovary encerrada en un cuerpo de hombre?


Os paso a continuación algo que creo interesante, que he pensado a raíz de la lectura del libro.
¿Por qué molestó tanto Emma a la gente de su época? ¿Fue una adelantada a su tiempo? ¿Se le castigó el tomar iniciativas en el amor, cosa vetada a las mujeres y propias de los hombres?
Emma, en el tema de la insatisfacción amorosa, toma un camino que molestó la moral de su época y lo sigue haciendo en la de hoy. Sabemos que las mujeres parecidas a Madame Bovary, en el ejercicio de sus pasiones límites, son castigadas por las sociedades patriarcales, religiosas y capitalistas, que son en el fondo y en la superficie misóginas.
Los adulterios de Madame Bovary se entendieron como un crimen contra la moral pública y religiosa de la burguesía. Así lo atestigua el proceso judicial que entabló el Ministerio Público del Imperio contra el autor y su obra. Y si el proceso se ganó fue porque el abogado Senard consideró, equivocadamente por supuesto, que la novela era una defensa de esa moral y esa religión, y que Gustav Flaubert se erguía como un escritor íntegro en esa defensa. En realidad, lo que incomoda más es que en toda la trama de esos encuentros ocultos, Emma se erige como el sujeto activo de la pasión sexual. Ella se arrepiente del matrimonio, quema desdeñosamente los emblemas recordatorios de este rito, sueña con amantes inalcanzables. Luego, cuando los encuentra, los seduce, los agasaja con regalos y no vacila en considerarse como la que ama de verdad,  y quien es capaz de rebasar las fronteras de lo que para Rodolphe y Léon no son más que peripecias de alcoba y de carruaje. Ya Baudelaire, en su crítica, precisaba de qué modo Flaubert se había despojado de su sexo para convertirse en mujer. En lo que tiene de energía de acción, imaginación y gusto inmoderado por la seducción, Madame Bovary, para el poeta, es como una “criatura andrógina que ha guardado todas las seducciones de una alma viril en un encantador cuerpo femenino”.

Considero que Emma fue una incomprendida para su época. Si hubiese nacido años después, se la hubiese tratado de diferente manera.

Madame Bovary


                        ¿Dónde se suicidó Madame Bovary?



Cuando este escandaloso libro apareció por entregas a finales de 1856, nadie fue capaz de ubicar en el mapa el lugar donde la protagonista ponía fin a sus días. Pero, ya entonces, los habitantes de Ry encontraron parecidos más que razonables entre el libro y la realidad. Las coincidencias entre las suntuosas descripciones de Flaubert y la topografía del pueblo eran demasiado flagrantes para ser casualidad. “Después, no hay nada más que ver en Yonville. La calle —la única calle—, larga como tiro de fusil y bordeada por algunos negocios, se interrumpe bruscamente en el recodo de la ruta”, escribió Flaubert sobre este “pueblo perezoso”, “apartado de la llanura” y situado “a ocho leguas de Ruan”. Todo coincide. Ahí está el riachuelo en el que “los chicos se divertían pescando truchas los domingos”, el mercado principal de la comarca “con un techo de tejas y sostenido por una veintena de postes” e incluso el supuesto domicilio del matrimonio Bovary, actual oficina del notario, dotado de una salida lateral que permitía que Emma entrara y saliera sin ser espiada por sus vecinos, que hoy siguen retirando los visillos para observar al forastero.

domingo, 6 de marzo de 2016

Suicidio


Una de las partes más interesantes del libro creo que es la visión que tiene el protagonista del suicidio y la conversación que mantiene con Albert, que es opuesto a él.
Visión del suicidio de Werther y oposición de Albert
Nuestro protagonista, Werther, ve el suicidio como una liberación. Mediante este acto el hombre se libera de todas las frustraciones que oprimen su corazón y su alma torturada. Werther, al ver que no puede alcanzar la felicidad que desea junto a Lotte piensa que quitándose la vida encontrará esa felicidad en el divino mas allá. Werther ve el suicidio como un acto de valentía; sin embargo, Albert, un hombre mas convencional, lo considera un acto cobarde. En la carta del 12 de agosto Albert y Werther discuten sobre este tema y se ve la diferencia de opiniones entre ambos.
Al final de la novela, Werther pone en práctica el suicidio que antes había defendido solo de manera teórica como acto de valentía. El motivo es que pierde cualquier ilusión de tener alguna vez a su amada Lotte, y por eso considera que la muerte es para él mejor que la vida. Una vez que ha tomado su decisión, la ejecuta con total frialdad: pide prestadas sus pistolas a Albert mediante una carta, manda a su criado a casa de Albert para que se las traiga, prepara una carta de despedida, pone en orden sus papeles, dispone cómo quiere ser enterrado y, por último, ejecuta su final voluntad suicida.