Las flores del mal y la pintura
Baudelaire, como crítico de arte, estuvo muy relacionado con las tendencias pictóricas de su época, defendiendo la estética moderna, como la de Delacroix. También admiró a Manet y a Courbet. Escribió, en El pintor de la vida moderna, sobre su amigo el dibujante Constantin Guys, quien ilustró algunos de sus poemas. Manet incluyó a Baudelaire en su cuadro Música en las Tullerías, y en 1865 grabó dos retratos de él. Courbet también incluyó su figura en El taller del pintor.
La poesía de Baudelaire se relaciona muy directamente con el Impresionismo, movimiento pictórico de finales del siglo XIX que se enfrenta al academicismo de la época y propone una estética nueva basada, no en la precisión de la línea ni en la fidelidad a la realidad, sino en la impresión de colorido y luz. El tema de la gran ciudad y sus habitantes, sus bares, cabarets, personajes, fiestas… es frecuente en los pintores impresionistas, cuyos representantes más importantes son Pissarro, Monet, Sisley, Degas, Renoir y Cézanne. Toulouse Lautrec reflejó en sus cuadros, igual que Baudelaire en sus poemas, los bajos fondos parisinos.