Os paso una curiosidad de Shakespeare, por si no la sabíais.
Era costumbre en le época, cuando había necesidad de
espacio
para
nuevas sepulturas vaciar las antiguas, y trasladar sus contenidos a un osario
cercano. Tal vez temiendo que sus restos pudieran ser exhumados, el propio
Shakespeare compusiera el siguiente epitafio:
Buen
amigo, por Jesús abstente
De
cavar el polvo aquí enterrado.
Bendito
sea el hombre que respete estas piedras,
Y
maldito el que remueva mis huesos.
Una leyenda afirma que las obras inéditas de
Shakespeare yacen con él en su tumba. Nadie se ha atrevido a comprobar la
veracidad de la leyenda, tal vez por miedo a la maldición del citado epitafio.
Creo que es un dato interesante.
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