sábado, 5 de diciembre de 2015

Shakespeare






                           Os paso una curiosidad de Shakespeare, por si no la sabíais.


Era costumbre en le época, cuando había necesidad de espacio para nuevas sepulturas vaciar las antiguas, y trasladar sus contenidos a un osario cercano. Tal vez temiendo que sus restos pudieran ser exhumados, el propio Shakespeare compusiera el siguiente epitafio:

Buen amigo, por Jesús abstente
De cavar el polvo aquí enterrado.
Bendito sea el hombre que respete estas piedras,
Y maldito el que remueva mis huesos.

Una leyenda afirma que las obras inéditas de Shakespeare yacen con él en su tumba. Nadie se ha atrevido a comprobar la veracidad de la leyenda, tal vez por miedo a la maldición del citado epitafio.

Creo que es un dato interesante.

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